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Bajofondo 2011: Primera tanda

Una y otra vez más, el talentoso ensamble musical, de artistas y profesionales conocido como Bajofondo, deleitó al público costarricense con un concierto que sin duda cumplió con su misión: tentar para bailar. ¡Imposible no contagiarse de la energía y dejarse llevar por la excelente música de estos señores que dan todo en el escenario!

En una noche que por lluviosa y fría, pintaba para ser la pesadilla de cualquier empresa organizadora de un evento de este tipo, la gran expectativa de un público que se había dejado una muy buena impresión de este show en 2008, fue lo único que se ocupó para llenar una disco que se hizo pequeña entre tanta gente y tanto movimiento.

La espera se hizo larga, pero estuvo bien amenizada con los nacionales a cargo de la apertura, Santos & Zurdo y luego unas piecitas de The Cure para despistar. A las 9:30 en punto recibimos a las 8 personas que conforman esta agrupación en una tarima que parecía jaula para semejante despliegue técnico, de baile y locura de parte de un grupo que no dejó de irradiar ganas en cada uno de los más de 11 temas que se interpretaron, por las casi dos horas que duró el primer concierto.

La interpretación de estos temas de lo que el mismo Santaolalla llamó música Río Platense, combinados con proyecciones e intervenciones meticulosamente orquestadas del DJ e interpretaciones vocales varias, estuvo a cargo de la alineación oficial a saber: Gustavo Santaolalla (guitarra y voz), Juan Campodónico (programación), Luciano Supervielle (piano y Dj), Javier Casalla (violín), Martín Ferres (bandoneón), Gabriel Casacuberta (contrabajo), Verónica Loza (Vj) y Adrián Sosa (batería).

Durante más de dos horas pasamos del tango, a la milonga, a la electrónica y de ahí al hip-hop y de pasada por acordes rock-pop, sin dejar nunca de seguir el mandato que el mismo líder de la banda nos reveló como uno de los objetivos principales del ensamble: “poner a bailar al mundo”.

Menciones especiales para la presentación de la nueva pieza “Cuesta Arriba”, parte del disco en que trabaja actualmente la banda y la dedicatoria hecha por Gustavo Santaolalla a Gustavo Cerati al inicio de “El Mareo”.

Terminado el primer concierto, el público fue conducido sin peros a la salida donde se topaba casi de inmediato con una fila bien formada ya, para el ingreso a la siguiente tanda, luego de la cancelación de la fecha de la noche anterior en el recinto que se reservó en Jacó.

Sin que opacaran la vibra positiva y la excelente energía que trasmiten el show y los músicos, debemos ser sinceros en que Vértigo nos sigue pareciendo un hogar incómodo para este tipo de eventos. La queja gira entorno a temas de infraestructura, entiéndase, las detestables columnas obstructoras al público y el reducido espacio de tarima que se ofrece a los interpretes, más aún cuando se unen dos fechas para un mismo artista y se llena un espacio hasta reventar.

Desde ya quedamos pendientes para la próxima visita de esta gran agrupación. ¡Estos son del tipo de eventos que no deberían descartarse de ninguna agenda!